Sinopsis
Escrutopo se alegra de saber que el paciente de Orugario le ha permitido hacer nuevos amigos. Escrutopo le dice a Orugario que estos nuevos amigos pueden ser utilizados para influir en su paciente y reemplazar o desgastar sus convicciones espirituales. Lewis apunta a que existe un deseo humano natural de aprobación y aceptación. Lewis advierte que este deseo humano de aprobación puede perjudicar nuestra vida espiritual cuando no somos sabios con las amistades que mantenemos a nuestro alrededor. Podemos faltar a la valentía para mantenernos firmes en nuestras convicciones. Una de las tentaciones es influir en el paciente para que se mantenga en silencio cuando debería hablar, o reír cuando debería permanecer en silencio. Lewis apunta que debemos ser muy cuidadosos con la forma en que actuamos con quienes no comparten nuestras creencias, porque advierte que “todos los mortales tienden a convertirse en lo que pretenden ser”.
La distorsión del cristianismo por parte de Escrutopo.
Escrutopo sabe que es fácil llevar a los seres humanos a desear agradarse a sí mismos en lugar de agradar a Dios. Este deseo de agradar al hombre puede llevar a los creyentes a ser tímidos en su fe y a permanecer en silencio cuando ven el pecado:
Agradar a los demás es una estrategia vieja y muy usada por Satanás. Las personas que buscan la aprobación de otros son tentadas a vivir para el reconocimiento humano y caen en el temor al hombre. Uno de los pecados que menciona Juan es “la soberbia de la vida”; idolatramos la gloria y buscamos la aprobación de los demás (Juan 5:44; 12:43). Escrutopo quiere que el paciente permanezca en una “posición falsa” mientras “dure ese aplazamiento.
En su intento de ser aceptado, Orugario puede llevar al paciente a adoptar creencias que se oponen al cristianismo. El paciente debe volverse temeroso de defender la verdad y, en lugar de hablar cuando debería, permanecer en silencio. Ese silencio es “deshonesto con nosotros mismos y con la otra persona”. Es deshonesto porque el paciente sabe que el evangelio resulta ofensivo para quienes viven en el pecado. El evangelio confronta el pecado y llama al arrepentimiento. Por eso, las personas rechazan el evangelio: porque confronta aquello que aman, su pecado. Quien les diga que se aparten de su pecado será rechazado. Una forma común de describir a este tipo de persona es llamarla “buena gente” o “muy amable”. Pero muchas veces esa “amabilidad” implica pasividad y falta de confrontación. Incluso cuando las creencias de alguien contradicen a Dios, preferimos ser “amables” y no decir nada. Escrutopo quiere que el paciente (los creyentes) mantenga esa apariencia, para que el pecado no sea confrontado ni expuesto, y así poco a poco empiece a aceptar ideas que antes sabía que eran incompatibles con Dios y con su fe.
Una posición falsa: “Mientras dure el aplazamiento, estará en una posición falsa”. En un intento de agradar, Escrutopo puede convencernos de que compartamos ciertas creencias de otras personas con las que no estamos de acuerdo. El objetivo de Escrutopo es hacernos sentir temerosos y, en cambio, callarnos cuando deberíamos hablar. Al silenciarnos, nos volvemos “deshonestos con nosotros mismos y con la otra parte”.
Doblándose ante la presión de grupo, cuando nos quedamos callados comunicamos de forma no verbal que estamos con ciertas creencias aunque en el fondo no las creamos. Ya que el paciente es pacifista, lo más probable es que sea alguien que busca complacer a los demás o que no le guste la confrontación y el conflicto. En nuestros tiempos hoy, a eso lo llamamos ser amable o no ofender a nadie. Creemos que ser amable significa ser pasivo y no ofender a nadie. Aunque sabemos que la creencia de la otra persona es contradictoria con la nuestra, tenemos miedo de hablar para ser “amables”.
El objetivo de Escrutopo es mantener esta fachada con la esperanza de no hablar del pecado. Con esto en mente, comenzamos a aceptar ciertos pecados: “Lo primero es retrasar tanto como sea posible el momento en que se da cuenta de que este nuevo placer es una tentación.”
Si Escrutopo puede hacer que vivamos con esta fachada, terminaremos “aceptamos los puntos de vista que él [nosotros] sabíamos que están en contra de nuestra creencia o [nuestra] fe”.
Temas teológicos
El apóstol Pablo al citar a un poeta secular (Menaner, Thais 218) nos advierte que (1 Cor. 15:33) “’No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres».”
Pablo nos exhorta a ser sabios al elegir amigos. El apunta la influencia negativa que nuestros amigos pueden tener en nuestro pensamiento y comportamiento. El libro de Proverbios está lleno de ejemplos de la influencia que puede tener la amistad ya sea negativa o positiva, (Prov. 12:26) “’El justo es guía para su prójimo, Pero el camino de los impíos los extravía.” (Prov. 22:24-25) “’¶No te asocies con el hombre iracundo, Ni andes con el hombre violento, No sea que aprendas sus maneras Y tiendas lazo para ti mismo.”
Esto no significa que nos des asociemos del mundo o de los amigos del mundo. O no hablar con personas con las que no estamos de acuerdo. El punto es que si lo que una persona cree está en contra de la Palabra de Dios, no debemos estar de acuerdo con ella. Pablo se hace todo para todos” (1 Cor. 9:22). No significa que Pablo dejó de lado sus creencias para mantener esas amistades. La tentación en la que caemos es que estamos dispuestos a renunciar a nuestras creencias morales que son bíblicas para mantener esas amistades.
Estrategias contra el consejo de Escrutopo
Nadie puede servir a dos señores, a Dios y a los hombres (Mateo 6:24). El apóstol advierte:
“¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Si todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10).
Dios conoce a quién realmente servimos (1 Tesalonicenses 2:4), a quién buscamos agradar y de quién anhelamos la aprobación. Estamos llamados a servir a Dios y servirle puede implicar perder amistades. Sin embargo: “¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios?” (Santiago 4:4). Cuando Santiago habla del “mundo”, se refiere a la filosofía y a las ideologías que contradicen la Palabra de Dios. No estamos llamados a adoptar ni a identificarnos con las creencias del mundo, porque el mundo, y quienes siguen sus caminos se oponen a Dios. Debemos buscar amistades que nos ayuden a rendir cuentas (Santiago 5:19–20; Gálatas 6:1), que lleve nuestras cargas (Gálatas 6:2), con quienes podamos confesar nuestros pecados (Santiago 5:16), que intercedan por nosotros (1 Timoteo 2:1; Colosenses 1:9; Romanos 15:30), y que nos animen en la fe (1 Tesalonicenses 5:11). Las amistades son un regalo de Dios para fortalecernos, pero también pueden desviarnos. Dios nos dio la compañía para disfrutarla para su gloria, pero debemos ser sabios al escoger amigos que nos acerquen a Él.
Conclusión
En esta carta, Escrutopo muestra cómo lo demoníaco ha desvalorizado advertencias importantes sobre las vanidades del mundo, la elección de amistades y el valor del tiempo, etiquetándolas como “puritanismo”. También muestra cómo la presión social, especialmente en la elección de amigos, puede llevar a los creyentes a la hipocresía. Los creyentes pueden intentar encajar y agradar a su grupo, ya sea aceptando sutilmente o guardando silencio ante ideas contrarias a la Palabra de Dios. Con el tiempo, ese silencio se convierte en acuerdo verbal, y ese acuerdo en convicción interna, formando finalmente un sistema de creencias opuesto a Dios.
Sin embargo, la influencia de otros no es solo negativa. También podemos rodearnos de personas que nos impulsen a profundizar en la Palabra y a crecer en la fe.

